La OIM lanza una advertencia sobre la trata de personas, la explotación laboral y el abuso sexual de los refugiados rohingyas

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11/14/17

Cox’s Bazar – La trata de personas y la explotación son moneda corriente entre los refugiados rohingyas que han escapado de Myanmar a la búsqueda de seguridad en Cox’s Bazar, Bangladesh, de acuerdo con lo que se desprende de testimonios de los grupos que han llegado a las comunidades receptoras y de entrevistas realizadas por la OIM en los asentamientos temporarios del distrito.

Más de 617.000 refugiados rohingyas se han establecido en Cox’s Bazar desde el 25 de agosto, pero la explotación de la población rohingya en el distrito comenzó mucho antes de este último flujo de personas. 

  • MÁS DE 512.000 PERSONAS HAN RECIBIDO APOYO EN MATERIA DE ALBERGUE.
  • UN TOTAL DE 73.618 CONSULTAS DE SALUD HAN SIDO REALIZADAS (UKHIA: 36.042; TEKNAF: 37.576).
  • SE HA LLEGADO A 142.000 PERSONAS A TRAVÉS DE LOS SERVICIOS DE AGUA, SANIDAD E HIGIENE (WASH POR SU SIGLA EN INGLÉS).
  • 5.394 FICHAS ENTREGADAS, PARA LA DISTRIBUCIÓN DE KITS DE DIGNIDAD Y LINTERNAS SOLARES EN KUTUPALONG, BALUKHALI, LEDA, SHAMLAPUR, Y MOINERGHONA.

La OIM ha identificado casos que fueron informados por los refugiados rohingyas que han vivido en Bangladesh durante años, por otros que llegaron en años recientes, y por los que llegaron desde el mes de agosto. Algunas personas habían estado en el país solamente por algunas semanas hasta que fueron alcanzadas por la asistencia.

Hombres, mujeres y niños desesperados están siendo reclutados con falsas ofertas de trabajo remunerado en diversas industrias entre las cuales se incluyen la pesquera, la de pequeños comercios, la mendicidad y en el caso de las jóvenes, el trabajo doméstico.

Sin contar casi con ninguna fuente de ingreso alternativa, los refugiados están dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad que se les presente, incluso las que puedan ser arriesgadas, peligrosas o involucrar a sus propios hijos.

Una vez que han comenzado el trabajo, usualmente descubren que no se les pagará lo que se les ha prometido. A menudo no se les permite dormir lo suficiente, deben trabajar más horas que las acordadas, no se les permite abandonar los lugares donde realizan las tareas ni contactar a sus familias. Las mujeres y jóvenes con frecuencia son víctimas de abuso físico o sexual.

Algunos han informado que fueron forzados a realizar tareas que nunca habían consentido. En un caso, cierta cantidad de adolescentes de sexo femenino, a las que les habían prometido trabajar como ayudantes domésticas en Cox’s Bazar y en Chittagong, fueron forzadas a prostituirse. Otros informaron haber sido llevados a lugares que no eran los que originalmente se habían pactado.

En un caso, una mujer según consta, fue a trabajar para una familia y murió, siendo su cuerpo llevado de vuelta a los asentamientos. La familia de la víctima recibió una compensación de parte de los empleadores.

Muchos de los reclutadores son de Bangladesh, en tanto que algunos son rohingyas y muchos estuvieron ya establecidos en la zona antes del flujo más reciente de migrantes. El número de delincuentes y de redes criminales que operan en el distrito ha aumentado junto con la población.

El abuso ocurre principalmente en vecindarios que rodean a los asentamientos pero los reclutadores también están llevando a la gente a lugares tan distantes como las ciudades de Cox’s Bazar, Chittagong y Dhaka.

La OIM también tiene conocimiento de casos en los que los rohingyas han sido víctimas de trata fuera de Bangladesh y está asistiendo a las víctimas. La mayor parte de los casos de trata tienen lugar dentro del país lo cual sigue el patrón de la trata a nivel mundial.

También se dan matrimonios forzados y anticipados en la población rohingya. Para muchas familias, se trata de un mecanismo de supervivencia que ofrece protección y avance económico para las mujeres y jóvenes rohingyas.

“Comprender la esfera de acción de la trata de personas se hace difícil en la mayor parte de los entornos debido a la naturaleza oculta del delito”, sostuvo Kateryna Ardanyan, una experta de la OIM en el campo de lucha contra la trata de personas que actualmente se encuentra en Cox's Bazar.

“En medio del caos implicado en una crisis como esta, la trata al principio es por lo común invisible, ya que hay tantas otras necesidades prioritarias como la comida y el albergue. Pero las agencias que están brindando respuesta a esta crisis no deberían esperar al momento en el que el número de víctimas identificadas aumenta. Los refugiados rohingyas necesitan de acción preventiva y proactiva ahora a fin de mitigar los riesgos de la trata de personas, y los sobrevivientes necesitan ayuda, antes de que el fenómeno aumente en forma espiralada y se torne incontrolable,” agregó.

Para mayor información por favor contactar a Olivia Headon en la OIM Cox’s Bazar. Tel: +8801733335221, Email: oheadon@iom.int

  • Casi medio millón de refugiados rohingyas que se encuentran albergados en el asentamiento temporario de Kutupalong corren el riesgo de ser explotados o de ser víctimas de trata. Foto: OIM/Muse Mohammed