Remesas

Las remesas tienen un impacto positivo mucho mayor en las comunidades de los países en vías de desarrollo de lo que se creía. Existe un entendimiento general entre los expertos y los responsables en formular políticas en el sentido de que el efecto multiplicador de las remesas puede ser sustancial, con cada dólar produciendo dólares adicionales en el crecimiento económico para las empresas que fabrican y abastecen los productos comprados con estos recursos.

Las remesas pueden promover el desarrollo si en el país de origen existe un ambiente económico adecuado para el uso de remesas, acuerdos institucionales para transferencia de dinero y disponibilidad de inversión y oportunidades de negocios.

Ejemplo

En Guatemala pueden observarse condiciones para el uso exitoso de remesas. Durante el 2002, los guatemaltecos que residen en los Estados Unidos enviaron remesas por aproximadamente $1.2 mil millones de dólares. Para utilizar estos recursos, la OIM, en colaboración con el Gobierno de Guatemala, está implementando un “Programa Nacional de Fondos Comunitarios para Guatemala: Sistema de inversión conjunta entre Habitantes Locales y Migrantes”.

La iniciativa tiene dos objetivos principales. El primer objetivo es reducir el costo de las remesas incorporando miembros de la comunidad migrante al sistema bancario en su lugar de residencia y su país de origen. El propósito de este objetivo es eliminar un costo promedio del 14% por los servicios colectivos de un promedio de cinco intermediarios implicados en el proceso de transferencia de remesas. El segundo objetivo es desarrollar mecanismos para asegurar el máximo impacto económico de las remesas en la comunidad de origen.

Las barreras a la transferencia oficial de fondos son actualmente el mayor obstáculo para maximizar los beneficios de las remesas. Las transferencias bancarias oficiales a menudo son complicadas y prolongadas, si no es que totalmente inaccesibles a los migrantes que no pueden abrir cuentas en su país de residencia debido a su situación temporal o condición legal.

Pueden identificarse dos perspectivas contrarias sobre el impacto de las remesas: una perspectiva de “desarrollo” y una perspectiva del “síndrome del migrante”. Desde la perspectiva de desarrollo, las remesas tienen el potencial de desencadenar un proceso de desarrollo en el país de origen. Pueden ayudar a eliminar las restricciones de producción e inversión y pueden aumentar el nivel de ingreso. Las remesas también tienen impactos positivos en el balance de pagos de los países de origen ya que ayudan a reducir la brecha comercial, controlar la deuda externa, facilitar el pago de intereses de deudas y producir divisas muy necesarias. Además, los migrantes, especialmente los migrantes permanentes, algunas veces usan sus ganancias para financiar proyectos de desarrollo social y económico en su país natal.

Desde la perspectiva del síndrome del migrante, los teóricos sostienen que la migración está agotando la mano de obra y el capital de los países de origen desplazando la producción local y los bienes comerciales. Sugiere que no se da un uso productivo a las remesas sino que principalmente “se desperdicia” en vivienda, compra de terrenos, transporte, etc. De acuerdo con esta opinión, las remesas pueden causar inflación debido a que crean una demanda sin un aumento correspondiente en la capacidad de producción.

Puntos Importantes

  1. Las remesas son una forma de ingreso relativamente estable. En los últimos veinte años, los flujos de remesas han aumentado continuamente y han permanecido en buena parte inalteradas a pesar de las crisis financieras internacionales y los conflictos violentos. En este sentido, representan una fuente más estable de reducción de pobreza que otros flujos de capital. Las remesas se extienden de manera más equitativa entre los países en vías de desarrollo que otros flujos de capital.
  2. Las remesas son un recurso importante para la reducción de la pobreza. Las remesas no sólo aumentan el ingreso familiar individual, sino también tienen el potencial de aumentar el crecimiento económico local y nacional en los países en vías de desarrollo ya que una parte de ellas puede canalizarse a inversiones. Esto puede llevar a una forma más sostenible de reducción de la pobreza. De hecho, estas inversiones pueden incluso atraer inversión adicional, disminuyendo los riesgos de proyectos específicos para inversionistas privados, o estableciendo redes y estructuras comerciales que prometan nuevas oportunidades de negocios para bancos privados y compañías privadas.
  3. La parte más grande de las transferencias financieras de los migrantes se envía de regreso para mantener a familiares y parientes. Las remesas aumentan directamente el ingreso familiar de esas familias y ascienden, en muchos casos (en especial, en países con un ingreso per cápita muy bajo), a más del 50 por ciento del ingreso familiar total. La migración de un miembro de la familia genera recursos que contribuyen a la manutención de otros miembros de la familia y les permite invertir en educación, salud y vivienda. La habilidad de gastar más recursos en salud y educación da como resultado mejores recursos familiares y reduce la vulnerabilidad de los miembros de la familia, especialmente las mujeres y los niños.
  4. Un desafío importante para las personas responsables de formular políticas es cómo hacer más económica y sencilla la transferencia de remesas. El cargo promedio por la transferencia de remesas a países en vías de desarrollo es alrededor del 13 por ciento y a menudo excede el 20 por ciento de la cantidad enviada. Las altas comisiones por transferencias crean un incentivo para que los migrantes envíen sus remesas a través de canales informales y a menudo poco confiables.

¿Usted Qué Opina?

Los gobiernos pueden crear condiciones que alienten a los migrantes a invertir sus remesas en áreas que tengan un mayor impacto de desarrollo. Esto puede requerir mejoras en los sistemas y servicios financieros, así como oportunidades atractivas y seguras de inversión en un ambiente de políticas estables y seguras.