La migración ha estado en la primera línea de nuestras pantallas digitales y discusiones políticas en años recientes. La cantidad de personas que han migrado a través de las fronteras internacionales aumentó en un 41% en los últimos 15 años hasta llegar a 244 millones en 2015, 21 millones de las cuales eran refugiados. La migración interna se estima en 740 millones de personas en todo el mundo. La migración sigue evolucionando y su complejidad ha aumentado por el incremento de los flujos migratorios mixtos que comprenden a varias categorías de migrantes, incluyendo tanto a los países de origen, tránsito y destino, y tanto a los tradicionales como los nuevos. Adicionalmente, el contexto socioeconómico, bio-ambiental y político en el cual la migración moderna tiene lugar sigue cambiando, determinando nuevos desafíos y áreas de oportunidades, incluyendo el sector sanitario, en pos del logro de una migración en calidad de factor efectivo para la reducción de la pobreza y favorecedora del desarrollo.  

La migración es un determinante social de la salud que puede tener un impacto sobre el bienestar de una persona, y también sobre la comunidad considerada como un todo. La mayor parte de los migrantes son jóvenes y saludables, y la migración puede mejorar el estatus de salud de los migrantes y de sus familias por medio de la provisión de un refugio más seguro o una mejor educación y un poder de compra para los miembros de la familia que han sido ‘dejados atrás’, gracias a las remesas. Sin embargo, el proceso migratorio puede también exponer a los migrantes a riesgos a su salud puesto que muchos migrantes no tienen acceso a servicios sanitarios adecuados y justos ni a protección financiera. Puede ocurrir que los sistemas sanitarios no tengan capacidad suficiente como para manejar las necesidades sanitarias de los migrantes, en especial en el caso de grandes movimientos de personas. Asimismo, la movilidad humana, sea que derive de la migración o de los viajes internacionales, puede constituir un factor crucial en la propagación de enfermedades y/o un verdadero desafío para su control. La crisis del Ebola nos recordó cómo la falta de preparación, de servicios de salud bien orientados y de vigilancia a lo largo de los caminos de la movilidad puede socavar las medidas de control efectivo de las enfermedades.  

Los gobiernos deben enfrentar el desafío de poder integrar las necesidades de salud de los migrantes a sus planes, políticas y estrategias nacionales entre los distintos sectores, respondiendo al pedido de “no dejar a nadie atrás” a fin de lograr la Cobertura Universal de Salud, tal como fuera establecido por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. Se necesitan esfuerzos coordinados para asegurar el abordaje de la salud de los migrantes sin discriminación alguna a lo largo del ciclo de la migración, y también para adaptarse y fortalecer la resiliencia de los sistemas sanitarios locales a raíz de que los perfiles sanitarios de las poblaciones son cada vez más diversos. El abordaje de las necesidades sanitarias de los migrantes y de las poblaciones locales afectadas reduce los costos sociales y sanitarios a largo plazo, facilita la integración y contribuye al desarrollo social y económico.  

La Cumbre de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Grandes Movimientos de Refugiados y Migrantes ha dado origen a una singular oportunidad para que la comunidad mundial pueda generar un mayor consenso para el manejo de los movimientos de migrantes y refugiados en todo el mundo. Ha puesto también en movimiento el desarrollo de un mapa de ruta para el Pacto Mundial para una Migración Ordenada, Segura y Regular y para un Pacto Mundial sobre Refugiados.  

LA SEGUNDA CONSULTA MUNDIAL SOBRE LA SALUD DE LOS MIGRANTES 

En respuesta a la renovada atención internacional sobre este tema, la OIM, la OMS y el Gobierno de la República Democrática Socialista de Sri Lanka organizaron conjuntamente la 2° Consulta Mundial sobre la Salud de los Migrantes para ofrecerles a los Estados Miembros y asociados una plataforma significativa para el diálogo entre distintos sectores y para generar  un compromiso político y mejorar la salud de los migrantes.  

Objetivos
  1. Compartir las lecciones aprendidas, las buenas prácticas y las investigaciones para el abordaje de las necesidades sanitarias de los migrantes, y para la identificación de brechas, oportunidades y nuevos desafíos; 
  2. Lograr consenso respecto de las estrategias para políticas claves destinadas al logro de una agenda unificada en las distintas regiones sobre la salud de los migrantes, reconciliando el desplazamiento agudo a gran escala, y también la migración estructural económica a largo plazo e impulsada de manera desigual, además de allanar el camino rumbo a un posible mapa de ruta de los puntos de referencia claves; 
  3. Involucrar a asociados de diversos sectores a nivel de políticas para un diálogo internacional sostenido y para un entorno propicio de políticas para el cambio. 
Resultados esperados 

Facilitar una continuación del diálogo político sobre los avances en el ámbito de la salud de los migrantes:  

  1. Una “Declaración de Colombo” que exprese el apoyo de los Gobiernos a la promoción de la salud de los migrantes a nivel multi-sectorial; 
  2. Recomendaciones de expertos y legisladores para liderar los futuros avances en el ámbito de la salud de los migrantes en calidad de agenda mundial clave sobre salud; 
  3. ‘Indicadores y puntos de referencia’ que se hubieran acordado para el mejoramiento del ‘Marco Operativo’ de Madrid 2010, con un marco de monitoreo de progreso; 
  4. Un mapa de ruta común sobre la participación, alineado con la implementación de las resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud (WHA por su sigla en inglés), los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés), los Pactos Mundiales de la Asamblea General de las Naciones Unidas para migrantes  y refugiados y otros instrumentos relevantes;  
  5. Una agenda y una red de investigación para la producción de evidencias a ser compartirlas, a fin de mejorar el desarrollo de políticas que incluyan a los migrantes. 
Ámbito de aplicación

Se proponen tres áreas temáticas definitorias de los paradigmas y agendas mundiales, en el contexto de un enfoque basado en los derechos, centrado en las personas, en el género y la equidad:  

  1. Salud Mundial:  reducir la carga de enfermedades en los migrantes y en las comunidades de acogida por medio de la Cobertura Universal de Salud (UHC por su sigla en inglés) la cual incluye la promoción, prevención, tratamiento, rehabilitación y aplicación de paliativos. Esto se calibrará por medio de conceptos tales como la calidad de los cuidados, servicios de salud integrados y centrados en las personas, fortalecimiento de los sistemas de salud y de los cuidados primarios de la salud. 
  2. Vulnerabilidad y Resiliencia: reducir la vulnerabilidad y mejorar la resiliencia de los migrantes, de las comunidades y de los sistemas de salud, calibrados de acuerdo con los conceptos de determinantes sociales y ambientales del modelo sanitario y de la equidad en la salud de los migrantes. 
  3. Desarrollo: asegurar que la salud de los migrantes forme parte integral de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, y que se identifiquen indicadores claves para monitorear el progreso de los logros. Asimismo, que tales indicadores sean calibrados en base a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 
Documento
Documentos de investigación
Documentos de antecedentes
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