Crisis de Refugiados y Migrantes Venezolanos

Síntesis

Aproximadamente 4,5 millones[1] de refugiados y migrantes han dejado Venezuela como consecuencia de las tensiones políticas, la inestabilidad socioeconómica y la crisis humanitaria en el país, – lo que ha provocado el desplazamiento de personas más grande en la historia reciente de América Latina.

La gran mayoría de los venezolanos en movimiento (3.7 millones) se han quedado dentro de la región. Colombia alberga el mayor número de refugiados y migrantes de Venezuela con un total de 1.4 millones. Otras naciones de acogida incluyen a Perú (860.000), Chile (371.000), Ecuador (330.000) y Brasil (212.000).

Miles de venezolanos cruzan a pie varios países sudamericanos. Muchos se van sin saber su lugar de destino.

Algunos han dejado atrás a sus familias, sus comunidades y sus seres queridos. Otros buscan reunirse con ellos.

Los refugiados y migrantes de Venezuela utilizan diversas rutas para llegar a su destino, incluyendo por tierra, avión y mar, lo que a veces pone en riesgo sus vidas. Más personas están tomando rutas marítimas que en años anteriores - por ejemplo, tomando rutas cortas hacia las islas vecinas del Caribe.

Muchos se van de sus hogares sin tener los documentos para cruzar las fronteras. Se encuentran así en una situación de vulnerabilidad frente a los traficantes de migrantes y a las redes de trata de personas.  

Los países de la región han abierto generosamente sus puertas proporcionando a los venezolanos acceso a servicios de salud, educación y empleo.

En Brasil, por ejemplo, el mayor flujo de personas venezolanas se registra a través del Estado de Roraima. En Colombia, el número más alto se registra en la ciudad de Cúcuta. Numerosas entradas de ciudadanos venezolanos en Ecuador también se registran a través de Rumichaca; en Perú a través de Tumbes en la frontera con Ecuador y en Chile a través de Tacna en la frontera con Perú.

La OIM, en coordinación con el ACNUR y otros socios humanitarios, ha estado apoyando a los gobiernos a través de:

  • Recopilación y análisis de datos oportunos sobre movimientos y necesidades (DTM por su sigla en inglés).
  • Distribución de kits de emergencia y artículos no alimentarios.
  • Provisión de alojamiento temporal.
  • Servicio de salud y comida.
  • Oportunidades de sustento económico.
  • Transporte humanitario.
  • Asistencia en protección, incluido el apoyo psicosocial.
  • Información de acceso a los servicios de documentación y regularización.
  • Reubicación.
  • Reunificación familiar.
  • Asistencia a sobrevivientes de violencia de género y trata de personas.
  • Campañas de información para prevenir la xenofobia.
  • Integración socioeconómica y cultural.

 

 


[1] Basado en cifras gubernamentales, octubre de 2019.