Actualmente unos 150 millones de personas (OIT, 2015) se encuentran trabajando en países que no son sus países de origen. A pesar de los esfuerzos realizados para asegurar la protección de los trabajadores migrantes, muchos siguen estando en situaciones de vulnerabilidad y expuestos a riesgos significativos como por ejemplo riesgos a su salud, durante los procesos de migración. Cuando se la gestiona adecuadamente, la migración laboral tiene un potencial de mayor alcance para los migrantes, sus comunidades, los países de origen y destino y los empleadores.

Un número cada vez mayor de países remisores y receptores consideran a la migración laboral internacional como parte integral de su desarrollo nacional y de sus estrategias de empleo. Por un lado, los países de origen se benefician con la migración laboral porque la misma alivia las presiones del desempleo y contribuye al desarrollo por medio de las remesas, la transferencia de conocimiento, y la creación de redes de negocios y de comercio. Por otro lado, para los países de destino que enfrentan escasez de mano de obra y poblaciones envejecidas, la migración laboral ordenada y bien encauzada puede aliviar esa escasez de mano de obra y facilitar la movilidad, y la mencionada mano de obra irá a agregarse al stock existente de capital humano.

Para abordar la salud de los trabajadores migrantes y de sus familias y para optimizar los beneficios de la migración laboral tanto para el país de origen como el de destino y también para los mismos migrantes se necesitan políticas formuladas claramente a lo largo de los sectores relevantes, y legislaciones y estrategias efectivas que sigan los lineamientos de los patrones sobre protección de los migrantes laborales.

Adicionalmente, la migración de trabajadores migrantes en respuesta a la escasez mundial de profesionales de la salud reclama una gestión efectiva y dedicada que incluya el fortalecimiento institucional de los sistemas de salud en los países de origen, la promoción de buenas prácticas y la prevención de los efectos negativos de la migración de trabajadores de la salud.

Por medio de su División de Salud y Migración (MHD por su sigla en inglés), la OIM opera en tres áreas de especial cuidado, abordando la salud de los migrantes laborales como así también la salud de las familias que dejaron atrás, y la migración de los trabajadores sanitarios.