El año 2018 no pone fin a la violencia contra los rohingyas mientras los refugiados continúan huyendo a Bangladesh

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01/05/18

Cox's Bazar – Esta semana, los refugiados rohingyas seguían llegando a Cox's Bazar, Bangladesh – en tanto que el Año Nuevo no puso fin a los informes sobre violencia y los temores que ellos padecen, y que los han forzado a abandonar sus hogares en Myanmar.

Un incremento importante de violencia en el estado de Rakhine, al norte de Myanmar, que se dio a fines de agosto de 2017, forzó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares. Se estima que más de 2.400 refugiados han llegado a Bangladesh a diciembre de 2017, y más personas siguen llegando cada día a inicios del 2018. Si bien la cantidad de llegadas diarias ha caído desde que el influjo alcanzó su pico máximo, muchos de los que ahora llegan a Bangladesh dicen que debieron confrontar desafíos adicionales que demoraron su partida.

 “No pudimos irnos antes debido a que nuestro pueblo estaba totalmente rodeado. Un mes atrás mis dos hijos fueron masacrados. Salieron de pesca y fueron asesinados.,” dijo Ahmed de 50 años de edad., que fue uno de los primeros que llegaron a Bangladesh en 2018 en  compañía de sus dos hijas de 20 y 18 años y de su hijo de 15.

Sostuvo que la familia tuvo que soportar semanas de miedo en su aldea ubicada en Rathedaung, Rakhine, imposibilitados de dejar su casa incluso para ir a buscar leña. Ahmed dijo que tuvieron que pagar un soborno de 150.000 kyat (112 dólares estadounidenses) a los vecinos, quienes los habían amenazado, para poder finalmente irse.

A su llegada al asentamiento de Balukhali en Cox’s Bazar, Ahmed y lo que quedaba de su familia recibieron controles médicos y kits de albergue con lonas impermeables, sogas y elementos básicos del hogar con el fin de permitirles crear un espacio para vivir en los campamentos que crecían con mucha rapidez y en donde desde el mes de agosto unos 655.000 refugiados habían llegado buscando seguridad.

“Me siento segura aquí,” dijo Raysuana, la hija de Ahmed de 18 años de edad, quien también señaló que su madre había fallecido hacía varios años y que por ello su padre debió trabajar duro para poder darle sustento a su familia al quedarse viudo.

Mientras aguardaban en el punto de llegada en Balukhali, un chorro de agua cayó a través de un sector del techo de lona impermeable. El ruido inesperado alteró a Ahmed. “Seguimos observando una gran tensión entre los sobrevivientes rohingyas que llegan a Bangladesh,” dijo Olga Rebolledo, quien se desempeña como coordinadora de apoyo psicosocial y salud mental de la OIM en Cox’s Bazar. “Han confrontado muchas adversidades y muchos de ellos necesitan apoyo psicosocial para poder recuperar su seguridad y fortalecer adicionalmente la resiliencia que ya han mostrado,” agregó Rebolledo.

Como un indicador del motivo por el cual algunas de las últimas llegadas a Bangladesh se han dado muchas semanas después del primer influjo, 10 de las 17 familias que esperaban ser trasladadas por la OIM el 4 de enero a sus nuevos sitios de albergue fueron declaradas casos “extremadamente vulnerables”: mayormente madres solteras, viudas o personas con discapacidades, quienes lucharán para construir sus propios albergues o incluso para sobrevivir sin el apoyo adicional,  el cual será provisto por la OIM y por las organizaciones asociadas. La OIM guió a los recién llegados “extremadamente vulnerables” a las partes del sitio que estaban menos congestionadas, en donde ellos vivirán, ayudándoles a transportar sus kits para albergue. Una vez que llegaron al nuevo sitio, también se les dio asistencia para que pudieran construir los mismos.

“Las casas que se encontraban a ambos lados de la nuestra [en Buthidaung, Rakhine] estaban quemadas. Mi casa fue la única que quedó en pie,” dijo una de las recién llegadas de nombre Asama Begum, de 35 años de edad. Su marido murió antes del estallido de violencia, dejándola a ella con un bebé y con un hijo que ahora tiene 15 años. Dijo que el joven fue atacado un par de meses antes de partir y como resultado del ataque sufrió una profunda herida en la pierna, la cual se infectó  e hinchó, por lo cual él no puedo escapar cuando otros abandonaron la aldea. “Me quedé porque mi hijo no estaba bien. Teníamos mucho miedo de estar solos en la casa, pero intentamos tener la fortaleza mental suficiente como para permanecer allí. Pero luego las personas comenzaron a incendiar las casas vacías que quedaban cerca de la nuestra y no pudimos ya quedarnos,” dijo Asama.

Declaró haberle pagado a alguien para que condujera a su hijo a una zona segura.  

“Luego de andar de aquí para allá tenemos al menos este albergue. Hay tanta paz aquí. Ni siquiera podíamos andar con libertad en nuestro país de modo que recibir esto significa mucho para nosotros,” dijo ella mientras miraba el albergue al cual iba a mudarse.

Cerca de allí, Ahmed estaba por convertirse en su nuevo vecino. Al principio él estaba ansioso preguntándose cómo iba a despejar el terreno sobre el cual construiría su albergue, pero luego se relajó al saber que los voluntarios a cargo de la gestión del sitio y asociados a la OIM lo pusieron en contacto con el líder del campamento maji quien le facilitó herramientas.

“Acá estaremos muy tranquilos. No habrá nadie persiguiéndonos o torturándonos. No tendremos miedo de morir. Fui testigo de cómo torturaron a mi hija y de cómo masacraron a mis hijos. Nunca volveré, prefiero morir aquí, “ dijo Ahmed.

Desde que la crisis comenzó a fines de agosto de 2016:

  • La OIM ha hecho entrega de kits para albergue a más de 620.000 personas
  • Los trabajadores de casos de la OIM han identificado a 14.361 personas en condiciones de vulnerabilidad extrema y que necesitan de apoyo adicional en tanto que más de 3.830 personas han recibido primeros auxilios psicológicos
  • Los trabajadores de la salud de la OIM han llegado a más de 150.000 pacientes a través de sus cuidados primarios de la salud

Para mayor información por favor contactar a: Fiona MacGregor en la OIM Cox’s Bazar, Tel: +8801733335221, Email: fmacgregor@iom.int, o Shirin Ahkter en la OIM Dhaka, Tel: +880 2 55044811-13, Email: sakhter@iom.int

  • Voluntarios de la OIM ayudan a personas identificadas como “extremadamente vulnerables” a acarrear kits de albergues desde el punto de llegada de la OIM en Balukhali hasta su nuevo sitio para albergues en Cox’s Bazar el 4 de enero de 2018. Foto: OIM/Fiona Mac Gregor