En Panamá se prepara respuesta ante la pandemia de COVID-19 para 2.500 migrantes varados en zonas de frontera

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04/17/20
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COVID-19

Ciudad de Panamá—Panamá no solamente conecta dos continentes —América del Norte y América del Sur— sino que también conecta el Océano Atlántico con el Pacífico, convirtiendo a esta pequeña nación en un enlace clave en la migración mundial que se retrotrae hacia siglos atrás.

Actualmente, Panamá recibe anualmente a unos 25.000 migrantes a los que suele llamárseles “extra continentales”, de los cuales casi todos se dirigen a la frontera que divide a México y los Estados Unidos. Es decir, son cerca de 2.000 migrantes por mes -hombres, mujeres y niños que ingresan principalmente a través del Tapón de Darién, que es un bloque vegetal de gran densidad que se extiende en la frontera entre Panamá y Colombia.

En el marco de la actual emergencia por la COVID-19, estos migrantes que recorren distancias tan extensas y que ingresan a Panamá a través del Tapón de Darién, se encuentran entre los viajeros más vulnerables del mundo. Muchos ya han estado desplazándose durante meses, viajando desde lugares tan distantes como África o Asia. También deben sobrevivir a días de complicadas marchas a través de senderos peligrosos en medio de la jungla, plagados de pantanos infestados de malaria y ofidios ponzoñosos.

Muchos fallecen en el camino. Quienes logran sobrevivir, a menudo llegan muy debilitados, pues han viajado sin suficiente alimento o no han podido cubrir sus necesidades médicas, y por ende han estado muy expuestos al contagio.

Este mes (9 de abril), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) comenzó a trabajar con Panamá para intentar mitigar las amenazas que estos migrantes deben enfrentar, y también los riesgos generales a la seguridad pública que la pandemia plantea.

La OIM comenzó haciendo entrega al Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT) y a su Ministerio de Salud (MINSA) de kits de higiene y desinfección, como así también tapabocas y alimentos para complementar los esfuerzos del gobierno panameño para incluir en sus acciones de protección contra la pandemia de COVID-19 a todos los migrantes extrarregionales que están transitando por su territorio.

“Los migrantes y refugiados se encuentran entre las poblaciones de mayor riesgo y vulnerabilidad, y por consiguiente no debemos excluirlos de las estrategias de respuesta ante esta crisis, dado que proteger sus derechos y su dignidad significa responder a las necesidades humanitarias de todos”, sostuvo Santiago Paz, Jefe de Misión de la OIM en Panamá.

En 2019, miles de personas cruzaron desde Colombia, siendo Cuba, Haití, la India, Bangladesh, Sri Lanka, Nepal, Camerún, la República Democrática del Congo y Angola los países mayormente representados en este flujo migratorio. Muchos esperaban poder continuar rumbo al norte tras una corta estadía.

Ahora, a raíz de medidas restrictivas sobre la movilidad internacional –que Panamá, como muchos otros países, ha decretado para mitigar la diseminación de la COVID-19— cerca de 2.500 migrantes se encuentran varados en tres estaciones de recepción de migrantes (ERM) ubicadas en las fronteras que Panamá comparte con Colombia y Costa Rica.

El Gobierno de Panamá ofrecerá albergue a estas 2.500 personas hasta que las medidas que limitan la movilidad internacional sean levantadas. Quienes actualmente se encuentran en los mencionados albergues son migrantes provenientes sobre todo de Cuba, Haití y una serie de países de África y Asia

“En la OIM comprendemos que esta pandemia no distingue nacionales o extranjeros. Sin embargo, el impacto no es el mismo para todos porque la pandemia exacerba las brechas que ya existían con anterioridad y que, muy posiblemente, marquen una brecha importante entre la capacidad de las dos poblaciones para vencer esta crisis”, explicó Santiago Paz, el Jefe de Misión de la OIM en Panamá.

La OIM, en colaboración con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y por medio de la gestión de la logística a cargo del SENAFRONT, que es la agencia panameña que trabaja en fronteras, han coordinado esfuerzos para responder a las necesidades identificadas no solamente de los refugiados y de los migrantes que se encuentran en estos centros de recepción de migrantes, sino también del personal que brinda apoyo al trabajo logístico para garantizar condiciones de protección y seguridad en esta zona.

“Alimentos secos, mercaderías enlatadas y aceite han sido entregados al igual que 405 bolsas con alimentos preparadas para grupos de cinco personas”, explicó Santiago Paz de la OIM. “Buscamos mitigar el riesgo de diseminación del virus relacionado con la manipulación y distribución cotidiana de los diferentes artículos. Del mismo modo, la OIM y el ACNUR le han entregado al SENAFRONT tapabocas y cajas con toallas de papel, galones de jabón, y botellas de alcohol”.

La participación de la OIM en estos esfuerzos recibe el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM), que es la oficina humanitaria del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

 

Para más información por favor contactar a Mayteé Zachrisson en la OIM Panamá, Tel: +507 6312 5700, Correo electrónico: mzachrisson@iom.int ; o Jorge Gallo en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, Tel +506 72036536, Correo electrónico: jgallo@iom.int.

  • 2.500 migrantes de Cuba, Haití y varios países de África y de Asia, que se encontraban en tránsito por Panamá rumbo a países del norte, se encuentran actualmente varados en tres estaciones para recepción de migrantes (ERM) en las fronteras que Panamá comparte con Colombia y Costa Rica. Foto: SENAFRONT