La vida de la bebé Mona se trunca en huida desesperada desde Mosul

Posted: 
12/23/16
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Humanitarian Emergencies

 

Iraq - En los centros de emergencia, las carpas se están llenando de personas que hablan de huir de Mosul por la noche en la oscuridad para evitar la ira de los militantes.

Según relatan, es un trayecto que requiere de mucho esfuerzo dado que las trincheras que los militantes han cavado para evitar que las personas huyan se están llenando de barro y lluvia y las temperaturas invernales están cayendo en el norte de Iraq.

Era una noche fría y lluviosa la semana pasada cuando la mayoría de los residentes del distrito de Hay Somar en Mosul decidieron escapar del bombardeo indiscriminado. Abdul Nasser, de 35 años, sus seis hijos, su esposa, su hermana y su anciana madre abandonaron su hogar alrededor de la medianoche.

“Caminamos en silencio y rápidamente. Nadie hablaba por temor a que el ISIS nos escuchara”, relató Abdul Nasser. Sin embargo, las zanjas llenas de lluvia y barro eran un obstáculo constante. “Las personas caían en ellas y quedaban sepultadas en el lodo; los que iban adelante no podían regresar para salvarlos. Si al pasar se veía a alguien que se ahogaba, se intentaba ayudarle”, relató Nasser con horror.

En su espalda, Abdul Nasser llevaba a su anciana madre; su hermana llevaba al niño discapacitado de la pareja, Atallah.

Caminaron durante seis horas bajo la lluvia. A veces él se cansaba y su madre se deslizaba de su espalda, pero luego le exigía que la volviera a cargar, acción en la que en algún momento ella se fracturó varias costillas.

Luego comentó que más adelante oyó que habían dejado atrás a dos mujeres.

“Ve, déjame, salva a los niños”, le suplicó su madre adolorida, pero la familia siguió caminando la noche hasta que estuvieron a salvo.

Muchas de las personas que han huido se han refugiado en los campamentos de Hasan al-Sham y Khazir en la provincia de Erbil; el campamento de Zulaykan en la provincia de Duhok; y el campamento de Jadaa en la ciudad de Qayarah en la provincia de Nineveh. Dado que la mayoría de los campamentos ya están ocupados al máximo de su capacidad, empezó la afluencia constante de desplazados al sitio de emergencia de la OIM en la pista de aterrizaje de Al-Qayara, en la provincia de Ninewa.

Por último, Abdul Nasser y su familia llegaron a Jadaa-3, agotados pero felices de estar vivos. La familia de la bebé Mona, que llegó casi al mismo tiempo, también estaba feliz de llegar a la seguridad del campamento.

La bebé Mona nació hace 18 días, una de las miles de personas que lograron escapar de los combates en torno a Mosul, una ciudad de 1,4 millones de habitantes en la gobernación de Ninewa. Hace casi dos meses, su familia huyó del lado este de Mosul, cuando los militantes concedieron a los habitantes locales una hora para partir, si no querían correr el riesgo de ser asesinados.

Casi sin dinero, la familia empobrecida comenzó su larga fuga, deteniéndose en el camino para descansar y comer en casas abandonadas o con buenos samaritanos que los acogían durante su viaje por el norte de Iraq.

“Nos fuimos con nada más que la ropa que llevábamos puesta”, narró la madre de Mona, Hanaa, de 40 años. “Todos los días caminábamos un poco y personas buenas nos llevaban, nos ayudaban y nos alimentaban en el trayecto”, explicó.

Hanaa salió de Mosul con 17 miembros de su familia. A principios de este mes, en una casa abandonada donde buscaban comida, parió a su bebé, sin ayuda.

“Di a luz sola y luego corté el cordón umbilical con unas tijeras”, relató, explicando que sabía hacerlo por experiencia previa. “No teníamos dinero para ir a un médico o a un hospital en el camino”, añadió.

Después de descansar durante un día la familia se volvió a poner en marcha y Hanaa llevaba a su bebé en brazos. “Cuando me cansaba, mis hijas e hijos mayores me ayudaban a cargarla”, comentó.

Sin embargo, los días eran fríos y las noches heladas con la caída de la temperatura en el norte de Iraq. Las lluvias torrenciales también eran difíciles de evitar y aunque Hanaa trató de mantener a su hija a salvo del frío, envuelta en su chal, muchas veces la humedad de la lluvia era difícil de evitar.

Finalmente, el lunes 19 de diciembre, casi dos meses después de que comenzaron a escapar de Mosul, Mona y su familia llegaron a un puesto del ejército que los acogió, en el que se alimentó a los niños y se les ofreció camas para pasar la noche.

El martes los trasladaron en una camioneta junto con otras personas Jada’a-3, en la ciudad de Qayarah.

Cuando Hanaa llegó el martes por la noche sabía que su niña estaba enferma. “Se negaba a alimentarse y vomitaba sangre tras nuestra llegada”, dijo.

Hanaa colocó a sus otros niños a su alrededor, compartiendo las mantas y colchones que les dieron personas de las carpas vecinas y se sentó con Mona en sus brazos.

“Me quedé despierta toda la noche con ella en brazos, esperando y rezando para que estuviera bien. En las primeras horas de la madrugada vomitó más sangre, relató en voz baja, y luego rompió en llanto. Más tarde ese día, la bebé Mona murió; su breve vida terminó tan solo unas horas después de que su familia estuviera a salvo, después de un viaje peligroso y arduo.

El padre de Mona, Abdullah, tardó varias horas en finalizar el papeleo necesario para enterrar a su hija en un cementerio cercano. Hanaa dijo que mantuvo a Mona en sus brazos durante ese tiempo, incapaz de soltarla.

“Ella se enfrió en mis brazos mientras se realizaban los preparativos para su entierro”, comentó.

El miércoles, mientras que personal de la OIM trataba de consolar a Hanaa y al resto de la familia, Abdullah estaba enterrando a Mona en un cementerio cercano.

De los miles de iraquíes que han sido desplazados por las operaciones de Mosul desde el 17 de octubre, muchos están en necesidad desesperada de ayuda humanitaria vital, en especial en los fríos meses de invierno. Tan solo en los últimos diez días, más de 12.000 desplazados internos llegaron al sitio de emergencia de la OIM en Qayara y ocuparon 4.760 parcelas. Se está trabajando en la ampliación del sitio a 10.000 parcelas, lo que incluye caminos internos y drenajes.

El sitio fue establecido por la OIM en cooperación con el Ministerio de Desplazamiento y Migración de Iraq (MoMD) y es administrado por socios humanitarios. El MoMD aportó unas 1.500 carpas adicionales que se están instalando rápidamente, en previsión de la llegada de otras personas.

Para obtener información adicional, por favor ponerse en contacto con Hala Jaber en la OIM en Iraq, Tel. +964 751 740 1654, Email: hjaberbent@iom.int

Hanaa, la madre de Mona, con miembros sobrevivientes de su familia en el campamento Jada’a-3, cerca de Qayarah. Foto: OIM

Análisis:

110.196 iraquíes desplazados desde Mosul: Las operaciones de Mosul dieron inicio hace diez semanas, el 17 de octubre, y en este período más de 110.000 iraquíes han sido desplazados. En su mayoría están en necesidad desesperada de ayuda humanitaria vital, en especial en el frío del invierno y la lluvia.

Según la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM por sus siglas en inglés) de la OIM, el número de desplazados entre el 17 de octubre y el 23 de diciembre suma 110.196 personas, de las cuales 108.624 personas siguen desplazadas.

Las últimas cifras del rastreo de emergencia de la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM) sobre el movimiento de personas por las operaciones de Mosul se pueden consultar en la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM).