Mientras las primeras lluvias caen sobre los campamentos de refugiados rohingyas, la escala de los desafíos planteados por los vientos monzones y la necesidad de disponer de equipo pesado aumentan la necesidad de contar con más fondos

Posted: 
04/20/18
Themes: 
Humanitarian Emergencies, Refugee and Asylum Issues

Cox’s Bazar – Ayer (19/4), las agencias humanitarias recibieron con beneplácito la llegada de equipo para despejar caminos mientras las primeras lluvias empezaban a caer sobre los campamentos de refugiados rohingyas en Bangladesh causando inundaciones y dejando al descubierto los grandes desafíos que se presentarán cuando comience la temporada de vientos monzones.

La primera instalación de maquinarias, compuesta de tres excavadoras, es parte de un equipo permanente clave – e incluirá también máquinas niveladoras, topadoras y vehículos para todo terreno – el cual será suministrado como respuesta de parte de varias agencias. La iniciativa, que involucra a la OIM, al PMA y al ACNUR, permitirá despejar con rapidez los caminos claves de acceso y las vías navegables durante las graves inundaciones y aludes que se cree ocurrirán tras las copiosas lluvias.

La maquinaria será ubicada con antelación en diez bases operativas fundamentales a lo largo de rutas claves de acceso en el mega campamento y en zonas al sur de Cox’s Bazar, las cuales oficiarán de centros para asegurar que el flujo de asistencia continúe en la medida de lo posible incluso cuando las condiciones de los terrenos sean las peores.

Pero el daño causado por las primeras lluvias de esta semana puso de manifiesto la desesperada necesidad de contar con más fondos. El costo de los trabajos para ayudar a proteger a casi un millón de refugiados de los peligros que acarrean los ciclones que son una amenaza contra la vida, de las graves inundaciones y de los aludes, excede en gran medida los recursos y compromisos financieros con los que se cuenta. Hasta la fecha se ha asegurado solamente el 7% de los 182 millones de dólares del llamamiento por fondos que hizo la OIM para el resto del año.

John McCue, quien se desempeña como Coordinador de Operaciones de Rango Superior en la OIM Cox’s Bazar señaló que: “La llegada de las lluvias marca el inicio de lo que será un período realmente crítico para los refugiados y para quienes trabajan en su asistencia, y lo peor está aún por llegar cuando las temporadas de ciclones y de monzones comience en las próximas semanas.”

"La OIM y nuestros socios se encuentran trabajando a toda marcha para poder hacer todo lo que esté a su alcance para mitigar los riesgos y preparar a las personas para los peligros que sobrevendrán. Pero la triste realidad es que la mayor parte de las personas están viviendo bajo lonas impermeables en terrenos muy inestables y van a tener que sobrevivir a meses de lluvia, inundaciones, aludes y posibles ciclones. Necesitan con desesperación más ayuda y protección y nosotros simplemente no tenemos los fondos necesarios para al menos entregar una fracción de todo lo que se necesita,” acotó.

La llegada de aproximadamente 700.000 refugiados en tan solo un par de meses ha tenido un impacto considerable sobre la topografía de la zona. Los árboles y la vegetación han sido arrancados por las personas que necesitaban con urgencia contar con algo de terreno para instalar sus albergues. Debido a ello, es imposible identificar con total seguridad en qué partes pueden ocurrir los daños más serios relacionados con los factores climáticos. Pero los estudios de la OIM muestran que cuando los vientos monzones en sí empiecen a soplar, aproximadamente 120.000 personas se encontrarán en grave riesgo a raíz de las inundaciones y de los aludes.

La OIM y otras agencias que trabajan brindando su apoyo al Gobierno de Bangladesh deben estar listas para responder a una amplia variedad de situaciones potenciales de emergencia. Como agencia a cargo del área de extensión de Balukhali, en el mega campamento que ha sido reconocido como una de las zonas de mayor riesgo debido a su topografía, la OIM debe enfrentar desafíos que son especialmente graves.

Mantener los accesos despejados será crucial y la OIM y sus socios han respondido trabajando junto a las autoridades de Bangladesh en los meses pasados para construir caminos, puentes, senderos y desagües y también para estabilizar los terrenos.

La OIM se encuentra también instalando sitios a lo largo de los campamentos con provisiones de emergencia a fin de asegurar que incluso si tales áreas quedan aisladas temporalmente, las mismas igualmente tendrán acceso a la asistencia. Se han organizado asimismo equipos de logística que estarán listos para llevar los insumos que sean necesarios de a pie, en el supuesto caso de que el acceso por caminos se torne imposible. 

La OIM y sus socios también están brindando su apoyo a la reubicación de miles de familias desde aquellas zonas que se consideran están expuestas a los mayores riesgos y asegurando que los refugiados en sí puedan desarrollar el máximo de resiliencia antes de que las severas condiciones climáticas comiencen. A la par que supervisa la distribución de kits destinados a mejorar los albergues de 120.000 familias, la OIM también está mostrándoles a las mismas el modo en el que pueden fortalecer y estabilizar sus albergues antes del inicio de la temporada de lluvias.

Pero las condiciones en las que se encuentran los terrenos y el clima extremo en la zona implica que es imposible realmente mitigar todos los desastres. Reconociendo tal circunstancia, la OIM y sus socios también están capacitando a los refugiados en materia de primeros auxilios, búsqueda y rescate, y en sistemas de advertencia como parte de un sistema de preparación para los ciclones. 

Además de los riesgos derivados de los aludes y de las inundaciones, las lluvias y las pobres condiciones sanitarias también volverán a las personas altamente vulnerables frente a enfermedades originadas en la mala calidad del agua, tales como la disentería y el cólera. Se están instalando puntos de rehidratación en instalaciones médicas dispuestas a lo largo de los distintos campamentos.

Los esfuerzos en pos de la preparación para la temporada de monzones en los campamentos hasta la fecha se enfocan principalmente en los albergues y en la seguridad de los refugiados. Los mismos incluyen:

  • 26.000 familias han recibido kits para mejorar sus albergues.
  • 37.032 hogares han recibido capacitación comunitaria para mejoramiento de los albergues y reducción de los riesgos por desastres.
  • 9.600 refugiados han contribuido mediante sus testimonios para poder preparar mensajes claves sobre seguridad personal durante la temporada de monzones.
  • 1.400 movilizadores comunitarios llevan a cabo una campaña de concientización puerta a puerta relacionada con las medidas de preparación.
  • 30 trabajadores de campo han sido capacitados para poder transmitir mensajes sobre la temporada de ciclones.
  • 650 refugiados y miembros de las comunidades locales están siendo capacitados en materia de primeros auxilios y también en tareas de búsqueda y rescate en situaciones de emergencia.
  • 5 equipos médicos móviles están siendo capacitados para proveer servicios vitales de cuidado de salud primaria a las personas desplazadas durante la temporada de monzones.

Para mayor información por favor contactar a la OIM en Cox’s Bazar:
Fiona MacGregor, Tel. +880 173 333 5221, Email: fmacgregor@iom.int,
Shirin Akhter, Tel: +880 341 52195, Email: sakhter@iom.int.

  • Las lluvias por los monzones traerán consigo desafíos significativos en cuanto al acceso a los campamentos de refugiados. Foto: OIM/F. Macgregor