Nacionales de Sri Lanka parten de Bakú con ayuda de último momento brindada por la OIM

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09/11/20
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IOM

Bakú/ Colombo – En el resplandeciente aeropuerto de Bakú ya es medianoche en este verano que está llegado a su fin. Docenas de migrantes de Sri Lanka se encuentran allí, algunos de ellos caminando de un lado para el otro en medio del calor, otros fumando nerviosamente, otros mirando sus teléfonos. 

Todos ellos se relajaron cuando vieron aparecer a un grupo de personas con chalecos que decían OIM. Pudo escucharse el alboroto de conversaciones felices mientras se les entregaban los certificados del test de COVID-19, además de las máscaras y guantes que necesitaban para poder subir al vuelo que los llevaría a sus hogares.   

Este grupo de 69 personas, principalmente estudiantes y miembros de sus familias, habían estado varados en Azerbaiyán desde el mes de marzo debido a los cierres de fronteras decretados en el marco del confinamiento que abarcó a toda la nación y que debió imponerse con motivo de la pandemia de coronavirus.  

Sin posibilidad de trabajar, sin posibilidad de acceder a la asistencia que le era reservada a los nacionales y sin ningún tipo de seguridad acerca de si las universidades y colegios universitarios iban a reabrir y en ese caso, cuándo, decidieron regresar. Pero una vez de regreso en Sri Lanka, se encontraron con que sus familias habían sido severamente castigadas por la crisis y no podían brindarles apoyo.  

“La situación económica de mi país también es difícil y es poco probable que a la brevedad mis padres puedan ayudarme a cubrir los honorarios de matriculación, de los gastos para poder vivir, y del alojamiento en otro país”, dijo un estudiante, que solicitó que su nombre y apellido no fueran divulgados.  

El grupo fue liderado por Anuruddha Pathirathne. Él llevaba adelante un negocio exitoso en Azerbaiyán, importando té y especias desde su país natal. Luego el coronavirus lo arruinó todo. 

“No pude seguir con mi negocio y hasta ahora no he podido regresar porque las fronteras están cerradas”, dijo. “Actualmente, la única manera de irse del país es volando a Turquía, de modo tal que decidimos arriesgarnos y dar ese paso”. 

Anuruddha reveló que después de que los migrantes habían gastado lo último que les quedaba de dinero para comprar pasajes de avión, se enteraron de que únicamente los pasajeros que tenían un certificado de test de COVID-19 negativo emitido 48 horas antes de la partida podrían abordar el vuelo.  

Dado que tuvieron que quedarse en sus casas por meses durante el período de cuarentena y quienes debían ganarse el sustento no podían ir a trabajar, la mayor parte de ellos se encontraba en una mala situación financiera y no podía cubrir el costo del test, explicó Anuruddha.  

El recurso al cual apelaron fue el de contactar a su embajada en la vecina Irán. Ese fue el momento en el que la OIM entró en acción. La Embajada contactó a la oficina de la OIM en Azerbaiyán y le solicitó su asistencia.  

“La situación empeoró por el hecho de que Sri Lanka no cuenta con una embajada en Azerbaiyán que pudiera brindarles ayuda”, explicó el Coordinador de Proyectos de la OIM Ilyas Nabiyev, agregando que la OIM Azerbaiyán había firmado un acuerdo con una de las clínicas locales señaladas para llevar adelante las pruebas rápidas PCR para COVID-19 y tener listos los resultados en un par de horas.  

“Fue necesario llevar adelante pruebas del tipo PCR (reacción en cadena por polimerasa o enzimas) y resolver las cuestiones de inmigración relacionadas con los nacionales de Sri Lanka en un marco de tiempo relativamente corto antes de la partida, dado que muchos de ellos ya habían adquirido sus boletos aéreos para poder viajar y sin los certificados no se les permitiría ingresar al avión”. 

Gracias al trabajo bien coordinado del personal de la OIM y de la impecable cooperación con las autoridades de Azerbaiyán que rápidamente procedieron a la emisión de los documentos de viaje, todos los migrantes varados pudieron retornar a sus hogares en condiciones de total seguridad.  

Ahora ellos se encuentran en instalaciones para el cumplimiento de la cuarentena gestionadas por el Estado en donde pasarán el período obligatorio de 14 días.  

Anuruddha dijo que a pesar de tener que permanecer en la instalación para cumplir con el período de cuarentena, están felices por estar de regreso y muy pronto podrán reunirse nuevamente con sus familias.  

“Nos sentimos nuevamente en casa, muy felices de estar con nuestras familias y con nuestros amigos”, dijo. “He vivido en Azerbaiyán por un período muy largo de tiempo y me encanta ese país. Mi esposa se encuentra en Azerbaiyán y volveré pronto”. 

La asistencia fue brindada a los ciudadanos de Sri Landa como parte del Proyecto regional de la OIM referido a la provisión de asistencia humanitaria a migrantes varados/vulnerables (nacionales extranjeros) en los países del Sur del Cáucaso, el cual es financiado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, a través de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM). 

Para más información por favor contactar a Ilgar Khudiyev en la OIM Azerbaiyán, Móvil: +994 (0) 50 319 66 80, Correo electrónico: ixudiyev@iom.int. O Joe Lowry en la OIM Viena, Móvil: + 43 660 3776404, Correo electrónico: jlowry@iom.int    

  • Migrantes varados de Sri Landa reciben certificados que demuestran que no tienen coronavirus y que están aptos para viajar saliendo desde el Aeropuerto de Bakú. Foto: OIM/Ilqar Xudiyev 

  • Realización de test PCR (reacción en cadena por polimerasa) para permitir que los migrantes varados de Sri Lanka puedan irse de Azerbaiyán. Foto: OIM /Ilqar Xudiyev

  • Controles de temperatura en la instalación estatal para cumplimiento de cuarentena en Sri Lanka. Foto: © Anuruddha Pathirathne