Se avecina una catástrofe humanitaria en la República Democrática del Congo mientras la OIM hace un llamamiento por 75 millones de dólares

Posted: 
12/12/17
Themes: 
Humanitarian Emergencies, Internally Displaced Persons

Kinshasa – Durante todo el año pasado, la situación humanitaria en la República Democrática del Congo (DRC por sus siglas en inglés) se ha deteriorado a una velocidad alarmante. 

La OIM en su calidad de Organismo de las Naciones Unidas para la Migración está solicitando 75 millones de dólares para paliar inmediatamente las crecientes necesidades de los congoleños desplazados y de las comunidades que los acogen en las provincias ubicadas en las zonas este y centro-sur: Kivu del Sur y del Norte, Tanganika y Kasai.

En meses recientes, los enfrentamientos se han expandido a zonas de la RDC que no habían visto semejante nivel de violencia desde el conflicto de 1994 a 2003, el cual dejó un saldo de millones de muertos. Esto más la hostilidad a gran escala entre las comunidades ha llevado al desplazamiento interno de 4.1 millones de personas, haciendo que la RDC se convierta en el país africano con el mayor desplazamiento poblacional.

Se estima que tan solo la violencia en Kivu del Sur, Tanganika y Kasai ha causado el desplazamiento de 2.5 millones de personas sobre la cifra total de desplazados y nuevos desplazamientos se están dando a diario en Kivu del Norte. En promedio, 44.000 personas están siendo desplazadas cada mes. El país también alberga a cerca de 600.000 refugiados procedentes de países vecinos que requieren asimismo de asistencia inmediata.

“Con tantas crisis en todo el mundo, la situación en la RDC corre el riesgo de ser ignorada mientras se convierte en la mayor emergencia del año 2018”, sostuvo Mohammed Abdiker, Director de Operaciones y Emergencias de la OIM tras una visita a la RDC el mes pasado. “Se requiere de inmediato una financiación importante y una acción concertada para evitar que el ya de por si inmenso sufrimiento comience a espiralarse y se salga de la capacidad de respuesta de la comunidad humanitaria.”

La profundización de la crisis en la RDC está provocando aumentos en los niveles de desnutrición, inseguridad en materia alimentaria y epidemias que amenazan la salud, tales como brotes de cólera y de sarampión, que están ejerciendo una gran presión y amenazando con hacer colapsar la actual capacidad de respuesta de la comunidad humanitaria. Se estima que un total de 13.1 millones de congoleños padecerán una acuciante necesidad de recibir asistencia humanitaria y protección a lo largo del 2018, y entre algunas de las principales preocupaciones pueden mencionarse el acceso a albergue, a alimentos, y a servicios de agua potable, sanidad y salud.

“Debido a que los enfrentamientos continúan, la llegada de la asistencia a los nuevos desplazados constituye un desafío de envergadura para la respuesta de la OIM en campo. Nuestros equipos deben viajar durante horas en ‘rutas seguras’ para llegar hasta las comunidades que más lo necesitan,” sostuvo Abdiker.

Entre los más afectados por la violencia se encuentran los niños, los jóvenes y las minorías étnicas. Más de 4 millones de niños menores de cinco años están en riesgo de padecer desnutrición severa. Cerca de 7.7 millones de personas tal vez se vean afectadas por los efectos devastadores de una emergencia alimentaria severa, en tanto que 10.5 millones no tienen acceso a cuidados de salud o el mismo es limitado.  Se estima que en el año 2018, 4.7 millones de mujeres y niñas estarán expuestas a violencia basada en género (GBV) en las zonas afectadas por la crisis.

“El aumento en los ataques sexuales y de violencia contra las mujeres en la RDC es alarmante y conlleva un cruel parecido con la situación similar ocurrida con las mujeres en estado de vulnerabilidad que fueron blanco durante el conflicto 1994-2003. La comunidad humanitaria debe hacer todo lo que esté a su alcance para protegerlas y asistir a quienes hayan podido sobrevivir,” agregó Abdiker.

Las personas que fueron forzadas a abandonar sus hogares y las que regresan a sus aldeas en llamas enfrentan grandes niveles de vulnerabilidad y están padeciendo una urgente necesidad de recibir asistencia de distintos sectores de la comunidad humanitaria, en particular protección contra la violencia basada en género, servicios de agua, sanidad e higiene (WASH por sus siglas en inglés), albergue, educación, seguridad alimentaria y salud.

En octubre, y por medio del Comité Permanente entre Agencias (IASC por sus siglas en inglés), la comunidad humanitaria declaró en estado de emergencia Nivel 3  las situaciones imperantes en Kivu del Sur, Tanganika y Kasai, lo cual significa que se requiere de un inmediato aumento de la asistencia humanitaria, financiación y capacidad, con el fin de poder paliar las necesidades cada vez mayores.

El llamamiento que la OIM hace es parte de un plan de respuesta humanitaria mayor que se planea lanzar a la brevedad. Las intervenciones de la OIM pondrán el foco en la gestión y coordinación de campamentos, el seguimiento del desplazamiento, distribución de albergues provisión de asistencia, servicios WASH, cuidado y protección de la salud, con una respuesta especial para el tema de la violencia basada en género.

“El nivel de la financiación humanitaria que históricamente es bajo constituye el único factor debilitante que bloquea a los actores humanitarios en la provisión de asistencia vital en la RDC,” dijo Abdiker. “Si fracasamos en cuanto a proveer los fondos necesarios, miles de congoleños desplazados y de las comunidades receptoras serán privados de la protección y de la asistencia tan cruciales, e innumerables vidas se perderán innecesariamente.”

Usted puede acceder al llamamiento de la OIM en su totalidad​ aquí.  

Para mayor información por favor contactar a:

Olivia Headon en la Sede de la OIM, Tel: +41794035365, Email: oheadon@iom.int
Jean-Philippe Chauzy en la OIM Kinshasa, Tel: +243 827 339 827, Email: jpchauzy@iom.int

  • Se requiere de asistencia para Personas Desplazadas Internamente que acaban de llegar al sitio de Kibari Buporo, en el territorio de Masisi, en la Provincia de Kivu del Norte, República Democrática del Congo. Foto: OIM, 2017.