La protección de los migrantes vulnerables durante la pandemia y posterior a la crisis

Para superar la actual crisis sanitaria mundial es preciso incluir a los migrantes y a otras personas que se desplazan en las respuestas globales a la COVID-19, prestando especial atención a las poblaciones marginadas o que se encuentren en situación de vulnerabilidad y explotación. Las consecuencias directas e indirectas de la pandemia parecen exacerbarse en el caso de los migrantes, especialmente en el de las mujeres, las niñas y los niños, y se agravan aún más en contextos de fragilidad, conflicto y emergencia1. Los menores migrantes pueden ser vulnerables por partida doble durante la pandemia, habida cuenta de su condición de menores y migrantes. Además, los menores migrantes no acompañados o separados de sus padres y parientes son todavía más vulnerables, ya que carecen de protección2. En anteriores sesiones del Diálogo Internacional sobre la Migración se destacó la necesidad de proteger y empoderar a las poblaciones migrantes vulnerables, en particular a las mujeres, los menores y las víctimas de la trata y el tráfico de personas, y se pusieron de relieve las desventajas y las múltiples formas de marginación a las que tenían que hacer frente esos grupos de migrantes, lo que hacía necesaria la adopción de medidas concretas para garantizar su protección. Asimismo, en las respuestas a situaciones de emergencia deben tenerse en cuenta las diferencias de género. Así pues, en el debate que se celebrará sobre este tema también se prestará la debida atención a la situación de los migrantes varados en todo el mundo y la de los desplazados que necesitan asistencia, quienes a menudo se encuentran en situaciones de precariedad. Los efectos de la pandemia han demostrado que ninguna persona está a salvo hasta que todas lo estén y que únicamente se puede garantizar la seguridad y lograr el bienestar de todos mediante la adopción de un enfoque inclusivo que no deje a nadie atrás.

Date Publish: 
10/16/20