En los últimos 70 años, la OIM ha facilitado el transporte en condiciones dignas y seguras de millones de migrantes en todo el mundo. En 2019 la OIM brindó asistencia para el movimiento a más de 225.000 personas en 169 países. 

La asistencia para el traslado incluye todo tipo de reasentamiento y otras formas de readmisión humanitaria; evacuaciones de migrantes vulnerables, personas desplazadas internamente y otros; reubicación voluntaria, retorno y repatriación; y reunificación familiar, además de los esfuerzos de lucha contra la trata de personas y la protección de migrantes varados. Las personas y las familias son también asistidas por la OIM para poder retornar a sus hogares, reubicarse en un contexto seguro, reunirse con miembros de la familia y migrar hacia nuevas oportunidades.   

Además del transporte, la OIM brinda asimismo una gama de apoyos en relación a la salud y la integración que vienen a agregarse al proceso de movimiento – como por ejemplo (pero sin limitarse a) el manejo de casos y la facilitación de las misiones de selección, actividades sanitarias previas a la migración y acompañantes médicos durante los viajes, provisión de información y orientación acerca del país de destino antes de la partida y asistencia de (re) integración tras la llegada.  

Las operaciones de movimiento de la OIM incluyen:  

Evacuaciones Humanitarias Internacionales

La OIM brinda apoyo a sus Estados Miembros por medio de la implementación de evacuaciones humanitarias internacionales como medida vital para los migrantes, personas desplazadas internamente o nacionales de terceros países que se encuentran atrapados en conflictos armados o en crisis o que están sufriendo o en riesgo de sufrir daño o violencia.  

Las evacuaciones humanitarias internacionales son de responsabilidad de los Estados cuyos nacionales en el exterior se encuentran en peligro y de los Estados que reciben a nacionales extranjeros en peligro. Las organizaciones humanitarias e intergubernamentales como la OIM brindan apoyo a los Estados en esta medida de protección que se usa como último recurso.  

Retorno Humanitario Voluntario  

La OIM asiste los retornos voluntarios de migrantes desde Libia y Yemen hacia países de origen por medio del mecanismo de Retorno Humanitario Voluntario (VHR por su sigla en inglés). Es voluntario porque estos retornos son coordinados a pedido de la persona que retorna, y humanitarios, porque esta asistencia representa una opción vital para muchos migrantes que viven en condiciones particularmente deplorables, a veces en centros de detención.  

Todos los migrantes que se benefician con el mecanismo de retorno humanitario voluntario han accedido a asesoramiento y asistencia individual para tomar una decisión informada sobre la base de sus deseos y necesidades específicas. Durante el mencionado asesoramiento, con independencia de si el migrante desea presentar una solicitud de asilo o no, la OIM hace una evaluación inicial de cualquier riesgo relacionado con malos tratos, la persecución u otras violaciones a los derechos humanos que el migrante puede sufrir en el caso de retornar a su país de origen.   

Cada migrante que recibe asistencia a través del VHR es evaluado en base a un conjunto específico de criterios. Entre los mismos se pueden mencionar la aptitud para viajar y disponer de la documentación adecuada para hacerlo, además de criterios específicos de vulnerabilidad que podrían servir para considerar los casos de algunos migrantes como más prioritarios que otros. Los equipos de la OIM, con el apoyo de especialistas en movimientos aéreos, se encargan por lo común de gestionar los desafiantes acuerdos sobre transporte en entornos de crisis. Por ejemplo, en Yemen y Libia, este personal a menudo depende de los vuelos chárter y de los movimientos marítimos para transporte de los migrantes que parten hacia sus países de destino.  

Repatriación 

La OIM brinda asistencia de repatriación voluntaria a refugiados, sobre todo apoyando las actividades de repatriación del ACNUR y de conformidad con las inquietudes y procedimientos vigentes en el ámbito de la protección. La OIM también asiste a las personas vulnerables que requieren de más cuidados para que puedan retornar a sus países de origen – incluyendo en esto a los casos de retorno humanitario voluntario (VHR) y la evacuación de refugiados que tienen en cuenta la condición específica de los refugiados.  

Asistencia Humanitaria a Migrantes Varados (HASM) 

El fondo para la Asistencia Humanitaria a Migrantes Varados (HASM por su sigla en inglés) provee asistencia humanitaria ad hoc, flexible y veloz a los migrantes varados en circunstancias complejas, para quienes es complicado acceder a cualquier tipo de apoyo. El modo y los motivos por los cuales una persona o su familia han quedado varados pueden atribuirse a una combinación de factores como por ejemplo la pérdida o robo de sus documentos de identidad, la destitución financiera, accidentes o mal estado de salud, abuso físico o psicológico, promesas incumplidas de parte de otros miembros de la familia o de empleadores explotadores, solicitudes de asilo rechazadas o cambio en las circunstancias políticas o de seguridad en los países de destino o de tránsito. Por medio de la HASM, la OIM asiste a cientos de los migrantes más vulnerables y más desamparados cada año.  

Reasentamiento, Reubicación y otros Caminos Complementarios 

La provisión de apoyo esencial a los Estados para que procedan al reasentamiento de refugiados y de otras personas vulnerables de especial cuidado es un objetivo fundamental de la Organización y se cuenta entre las actividades que durante más tiempo ha estado realizando. La OIM trabaja muy de cerca con los gobiernos, con el ACNUR, con organizaciones no gubernamentales y con otros asociados tales como las compañías aéreas en la búsqueda de soluciones para migrantes y refugiados.  

En promedio cada año la OIM le brinda su apoyo a más de 30 Estados para llevar adelante el reasentamiento, las admisiones humanitarias y la reubicación de más de 100.000 refugiados y otras personas vulnerables. En 2019 se llevaron a cabo significativas operaciones en Afganistán, Egipto, Etiopía, Iraq, Jordania, Kenya, el Líbano, Turquía, Uganda, la República Unida de Tanzania y Ucrania. Los tres países principales de reasentamiento fueron los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Australia.  

Si bien el reasentamiento sigue siendo una herramienta vital de protección, hay una brecha cada vez mayor entre la cantidad de refugiados que necesitan de una solución en un tercer país y la cantidad de lugares de reasentamiento disponibles lo cual es gravemente inadecuado. Por consiguiente los caminos complementarios para la admisión de los refugiados sirven para aumentar la gama de medios seguros y legales para lograr una solución en un tercer país para quienes necesitan de protección internacional. Entre los ejemplos de esos caminos complementarios pueden mencionarse los programas de admisión, de visas humanitarias, patrocinios privados de base comunitaria, becas académicas, reunificación familiar y programas de movilidad laboral. La Iniciativa de Reasentamiento Sustentable y de Caminos Complementarios (CRISP por su sigla en inglés) es una iniciativa liderada por la OIM y el ACNUR que brinda apoyo a los Estados y actores claves para establecer, expandir, o renovar programas de reasentamiento y para avanzar en el ámbito de los caminos complementarios de admisión.  

Adicionalmente la OIM apoya la reubicación en el contexto de Europa la cual le permite a los Estados  manejar la presión sobre sus sistemas de asilo por medio de la reubicación de personas que requieren de protección internacional. Esto tiene lugar mediante el traslado de personas que procuran protección internacional desde un Estado Miembro de la UE a otro Miembro de la UE o Estado Asociado en el que la solicitud de asilo podrá ser examinada después de que la reubicación haya tenido lugar. La reubicación es una expresión de solidaridad y de responsabilidad compartida, en particular con aquellos países que se encuentran en las fronteras externas de la UE y que se ven afectados por el rápido aumento en la llegada de personas que buscan protección internacional.  

El desarrollo de estos caminos ayuda a proveer alternativas legales a los movimientos secundarios peligrosos e irregulares por mar y por tierra. Esto cada vez es más y más importante porque afecta a un mayor número de personas que se embarcan en precarios viajes por el Mediterráneo y a través de África, Asia y las Américas.  

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